La prescripción con BIM eleva las posibilidades de ventas

Es sabido que el proceso de ventas dentro del sector de la construcción conlleva un gran esfuerzo comercial, ya sea porque el cliente se decanta por el producto más económico sin valorar la calidad, o porque tu competencia ha sido más ágil, o el sector no crece al ritmo deseado, etc.

Esta situación está cambiando debido al proceso de digitalización que experimenta el mercado de la construcción, siendo la metodología BIM, un punto y aparte en los procesos de prescripción y ventas.

 

BIM a diferencia del CAD, aporta una mayor transparencia y coordinación en las fases de diseño y ejecución de una obra, debido a que la información que se vuelca en el modelo BIM tiene que ser accesible a la mayor parte de los profesionales que participan en el proyecto y ello es así justamente para mejorar el proceso y logística de construcción, siendo el objetivo principal evitar errores y sobrecostes.

La transparencia en la información de un modelo de obra en BIM es una de las piedras angulares, no solo por la eficacia que aporta sino también porque esta tecnología es respaldada en las licitaciones de proyectos públicos, destacando la DIRECTIVA 2014/24/ UE del Parlamento Europeo y del Consejo, de 26 de febrero de 2014, sobre contratación pública y por la que se deroga la Directiva 2004/18/CE y la segunda en la Ley 9/2017, de 8 de noviembre, de Contratos del Sector Público, por la que se transponen al ordenamiento jurídico español las Directivas del Parlamento Europeo y del Consejo 2014/23/UE y 2014/24/UE, de 26 de febrero de 2014.

 

 

El Artículo 22.4 de la Directiva 2014/24/UE establece que: “Para contratos de obras públicas y concursos de proyectos, los Estados miembros podrán exigir el uso de herramientas electrónicas específicas, como herramientas de diseño electrónico de edificios o herramientas similares (haciendo alusión al uso de herramientas BIM)

En el punto 6 de la Disposición adicional decimoquinta, de la Ley 9/2017 sobre: “Normas relativas a los medios de comunicación utilizables en los procedimientos regulados en esta Ley”, se expresa claramente sobre BIM en particular “Para contratos públicos de obras, de concesión de obras, de servicios y concursos de proyectos, y en contratos mixtos que combinen elementos de los mismos, los órganos de contratación podrán exigir el uso de herramientas electrónicas específicas , tales como herramientas de modelado digital de la información de la construcción (BIM) o herramientas similares. En esos casos, ofrecerán medios de acceso alternativos según lo dispuesto en el apartado 7 de la presente Disposición adicional hasta el momento en que dichas herramientas estén generalmente disponibles para los operadores económicos.

Estas normativas promueven la transparencia para el sector y el ahorro de costes para el erario público, ya que la información y la calidad de ésta permitirá saber ¿Quién o quienes han participado en el proceso de construcción? ¿Cómo se ha ejecutado la obra, sus fases, logística y proceso? ¿Cómo y cuándo se ha de realizar el mantenimiento? ¿Qué costes efectivos tendrá el proyecto y su mantenimiento? y ¿Qué productos o materiales conforman el proyecto? entre otros datos objetivos.

 

La importancia de la Prescripción con BIM.

Sin entrar a analizar la calidad de un objeto BIM o las bibliotecas BIM (tema no menos importante debido a sus repercusiones técnicas y legales), podemos decir que, cuando se decide apostar por un producto e incorporarlo (Prescribirlo) en un proyecto BIM, ello genera un rastro electrónico y si se provoca un cambio a posteriori (Nos cambian un producto por otro diferente o más barato) sea fácilmente rastreable el cambio y quién es el responsable de dicha acción.

 

 

La elección de un producto en obra por la propiedad o el cliente, previa orientación del profesional (Arquitecto, ingeniero, aparejador, etc), es desde un punto de vista jurídico un echo causal de obligatoriedad, ya que es su consentimiento y voluntad la que indica que producto va o no en un proyecto. Si no se cumple con esa voluntad existe un incumplimiento contractual por quién lo provoca, siendo atribuible la responsabilidad del cambio y ello es susceptible de demanda.

Quién cambia un producto por otro en un entorno BIM, y lo detecta o simplemente lo notifica, ha de justificar porque ha tomado esa decisión, ya que no se puede cambiar ni al azar, ni por error, ni por criterios de costes. Un cambio de producto es como una foto digital de dicha acción.

Sabiendo que es fácilmente detectable un cambio de producto en proyecto y que ello provoca unas consecuencias, podemos decir, que las empresas fabricantes que han apostado por que se prescriban sus bibliotecas de productos en proyectos BIM, obtendrán una mayor fiabilidad de que será su marca y no otra la que sea elegida para su compra.

 

 

El éxito comercial que conlleva la aparición de una marca en la memoria del proyecto vendrá determinado por la estrategia comercial del fabricante o distribuidor a la hora de apostar por un servicio de prescripción con valor añadido, siendo BIM el factor diferencial.

 

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